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Millan Astray en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca

En la mayoría de las ocasiones los hechos se divulgan de manera subjetiva, de tal forma, que cuando nos llegan lo hacen con versiones muy diferentes. No haremos más allá de nuestro pensamiento juicios de valor sobre las intenciones y veracidad de aquellos que han comentado el enfrentamiento que el 12 de octubre de 1936 tuvieron Unamuno y Millán Astray en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca. Recurrimos a libros y hemeroteca.
Alan Lloid en su “biografía de Franco” publicada en Estados Unidos en 1964; “ la Crónica de la Guerra Española ” (Editorial Codex, 1966); y la “ biografía de Franco ” de Paul Preston son tres ejemplos claros de ello.
Alan Lloid y la “Crónica de la Guerra Española”, sitúan en el acto a Millán Astray, al Obispo de Salamanca Pla y Deniel, y a José Maria Peman.
Preston además sitúa al General Varela como acompañante de la esposa de Franco, Dña. Carmen Polo.

En el Relato de Lloid, el acto se inicia con una arenga de Millán Astray en la que dice que “media España son criminales” y que “Cataluña y el País Vasco son canceres del cuerpo de la Nación” que deben exterminarse.  Un falangista apostilla la arenga con un “¡Viva la muerte!” coreado por otros de la audiencia. Dice que Unamuno contesta a Millán Astray recordándole que es vasco, que el Obispo Pla y Deniel es catalán y le acusa de querer una España de mutilados como él mismo. Entonces, según Lloid, Millán Astray grita “¡muera la inteligencia!”.
En la edición de Codex se dice que en el acto empezaron hablando los sacerdotes Beltrán de Heredia y Francisco Maldonado de Guevara quien se refirió a

“vascos y catalanes” de modo condenatorio mientras “Unamuno tomaba notas nervioso”. Después interviene Millán Astray que sin duda. Según la Editorial Codex, profirió varias veces el grito de ¡Viva la muerte!

Según Preston el acto empieza en la Catedral donde el padre Fraile habla de la recuperación que Franco quiere para España. Luego en el Paraninfo Francisco Maldonado describe la guerra como un combate entre valores tradicionales y la antiespaña de rojos, vascos y catalanes. Sus palabras son interrumpidas “por un Legionario” con un “¡viva la muerte!” Y por Millán Astray con gritos de “¡España!”. Unamuno interviene entonces, condena la Guerra Civil, defiende a catalanes y vascos y afirma que “vencer no es convencer”. Le interrumpe Millán Astray justificando el Alzamiento, a lo que contesta Unamuno condenando la necedad del “¡Viva la muerte!”, momento en el que Millán Astray grita “¡Muera la inteligencia!”
En las tres versiones, tras Millán Astray se sitúa la intervención ya clásica de Unamuno: “ Este es el templo del intelecto y yo soy su sumo sacerdote.(...) Venceréis pero no convenceréis.(...) Os falta razón y derecho en la lucha.(...).Considero inútil que penséis en España ”.
Así mismo las tres versiones cierran el acto con un tumulto de gritos y la serena intervención de Carmen Polo, la esposa de Franco, que ofrece su brazo a Unamuno para escoltarle hasta la puerta.
Como estas tres versiones diferentes, podríamos señalar muchas más cada una de ellas con sus particularidades. Existe también la versión de Millán Astray, fue publicada en el dominical “El Fígaro Magazine” el 1 de Octubre de 1995 dentro de una entrevista que le realizo el periodista Cristóbal de Castro mantenida el 20 de diciembre de 1946.
Nosotros que conocimos a nuestro Coronel perpetuo de La Legión, que hemos vivido su obra y sabemos de su hombría de bien y sentido del honor, no ponemos en duda su palabra. Era hombre de gran inteligencia y de altas convicciones. Él no inventa hechos como otros acostumbran a hacer.

LA VERSIÓN DE MILLAN ASTRAY

Del  Dominical “EL FIGARO MAGAZINE” del 1 de Octubre de 1995 lo siguiente:
Millán dice que la mujer de Franco llego sola: “Yo estaba en un estrado, sin puesto especial. Al ver que llegaba aquella señora sin que nadie le acompañase, y que Unamuno, en su sitial, no se movía, le dije: Señor Rector, acompañe al sitio que le corresponda a la señora del Jefe del Estado. Obedeció dócilmente y la sentó a su derecha” (A  Millán  Astray no se le hubiese escapado la presencia del General Varela)
Según Millán Astray hablaron “varios oradores”. “Después lo hizo Pemán con su peculiar oratoria, de un modo magistral”.
Textualmente Millán dice: “Luego, súbitamente, se levantó Unamuno y dijo: Yo presido esta fiesta en nombre del Jefe del Gobierno del Estado”  Millán Astray interpreta que Unamuno rechazaba así públicamente a Franco como Jefe del Estado.
A continuación Unamuno afirma que “no hay antipatria”, sin duda contestando a algún orador previo. Millán Astray interpreta esto como una defensa del otro bando en guerra.
Después Unamuno dice “vencer no es convencer”. Millán Astray lo interpreta así: ”O sea, que si ganamos la guerra nosotros sería por las armas pero no por la razón”

Millán Astray continua, “Después, y sin venir a cuento, Unamuno hizo grandes elogios de Vasconia y Cataluña, tomando como apoyo para ello hacer un elogio al Obispo de Salamanca, allí presente, que es nacido en Cataluña. Luego, y también sin motivo, hablo de Rizal, el cabecilla filipino del movimiento del año 1896”. Millán Astray ve en las palabras de Unamuno una alusión contra Fernando Primo de Rivera e indirectamente contra Franco.
Para cerrar su discurso, Unamuno hace una protesta contra determinadas damas que llamándose cristianas se recrean presenciando fusilamientos en esta zona
.

Millan Astray fija en este momento su intervención: “Entonces yo me levante y en forma ecuánime dije: Quiero hablar; Unamuno contesto: No hay palabra. Yo, como respuesta me dirigí a los presentes y repetí. Quiero hablar. Hable y dije literalmente:
“Estudiantes universitarios, los que ahora podéis escucharme y los que no podéis porque estáis en las trincheras defendiendo a Dios y a la Patria. Cuando termine la guerra con la victoria que Dios nos dará, tened mucho cuidado al escuchar las palabras de ciertos hombres que, dominando el léxico y con perversa intención, hacen juegos malabares con las palabras y los conceptos, para llevar a vuestros corazones al engaño”. Nada más dije. Me aplaudieron.
Pero la historia no acaba aquí, el periodista Víctor Ruiz Albéniz (Abuelo paterno del que fue alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón) manifiesta: “Al terminar la conferencia, vi a Unamuno, nervioso y demudado en la calle de salida de la Universidad, me dijo: “Albéniz acompáñeme”. ¿Le pasa algo Don Miguel?, le pregunte. Y Unamuno me contesto: “Si, traía dos bombas y se las he soltado”.
Según esto, Unamuno no contesto a nadie y actuó con absoluta premeditación. Tampoco en boca de Millan Astray se han puesto los gritos ¡Viva la muerte! Y ¡Muera la inteligencia! ¿Realmente se dieron? ¿Los dieron los que le aplaudieron? Desde luego Millán Astray no los dio.