EL COMENTARIO DEL DÍA Al Zawahiri, Ceuta Melilla y otras preocupaciones

7ENE2017 por el General de Brigada (R) Adolfo Coloma Contreras


La amenaza a España

Día 6 de enero, Coincidiendo con la Pascua Militar, el malhadado líder de Al Qaeda Ayman Al Zawahiri se ha referido amenazadoramente a las ciudades españolas de Ceuta y Melilla. No es ni mucho menos la primera vez y probablemente tampoco será la última. Pero las palabras del sátrapa, que mantiene su influencia  al norte del Sahel a través de su organización territorial Al Qaeda en el Magreb islámico (AQMI), no deben tomarse a la ligera.

En términos de seguridad, los desequilibrios (y la simple diferencia en la renta per cápita entre las riberas norte y sur del Mediterráneo lo es) pueden evolucionar para convertirse en riesgos. Cuando estos riesgos se concretan, devienen en amenazas y cuando éstas se materializan pasan a ser una agresión. Juzguen Vds. en que peldaño de esta escalera nos encontramos.

En términos tácticos, la defensa se organiza disponiendo una zona de seguridad próxima al terreno que se pretende defender. Se trata de proporcionarle una seguridad basada en el equilibrio entre el tiempo y el espacio  y que además, prevenga contra la sorpresa. En este sentido, pudiéramos considerar que las ciudades autonómicas de Ceuta y Melilla constituyen esa Zona de Seguridad. Pero no olvidemos que ambas ciudades son parte integrante de la soberanía nacional y que constituyen polos de atracción para muchos desplazados, emigrantes y refugiados de amplias zonas del continente africano. Ninguno de los habitantes de las ciudades, de ninguna etnia ni creencia religiosa quiere que su ciudad deje de ser española. Todos quieren seguir disfrutando de sus servicios, de sus derechos, de las libertades que les confiere la ciudadanía española. Ambas ciudades por demás, están recogidas en la Constitución Española como parte integrante del Estado. Como Navarra, por ejemplo, incorporada a la Corona Española bastante después que Melilla.  Pero otras posesiones de soberanía española no lo están. Las Islas Chafarinas, Alhucemas, el Peñón de Vélez de la Gomera, o incluso la Isla de Alborán, no lo están. Recuerden a la crisis que nos llevó la ocupación del islote del Perejil en el verano del año 2002. La OTAN carraspeó. Europa estaba de vacaciones. Tuvimos que ir solos. En la pugna yihadista entre la vieja Al Qaeda y el Estado Islámico, la consecución de un “objetivo  simbólico” podría tener un extraordinario valor estratégico y aún político.

Finalmente, en términos estratégicos se tiene la oportunidad de atajar aquellos desequilibrios y riesgos para que no se conviertan en amenazas. Esto se consigue mediante la disuasión pero también fortaleciendo los regímenes locales moderándolos, apoyando el desarrollo de sus propias capacidades para mejor desarrollar sus poblaciones, aislar los focos de insurgencia. Eso es precisamente lo que las fuerzas Armadas españolas en coordinación con nuestros aliados y con el acuerdo de los gobiernos locales están haciendo más allá de esa zona de seguridad inmediata. Se trata de una franja que, en lo que a la estrategia terrestre se refiere, se extiende hasta el Sahel, esa zona de transición entre el desierto del Sahara ya la sabana tropical, que constituye nuestra auténtica “Frontera Avanzada” en términos de seguridad. Por eso tenemos tropas desplegadas en Senegal, Mali o en la República Centroafricana. Haría bien en Ministerio de Defensa en dedicar un poco de pedagogía para explicar este esfuerzo de las FAS españolas en el exterior como parte de su política de comunicación pública.

Pero es bueno no perder de vista que a una fuerza, a una nación, no solo se le derrota en su frente de batalla, también debilitando su retaguardia. Las retaguardias constituyen desde la Primera Guerra Mundial un frente difuso, multipolar y no exento de vulnerabilidades. Una retaguardia sólida es el más firme sustento de la voluntad de vencer. Y ya que hablamos de la I GM, recuerden cómo Alemania se vio forzada a solicitar un armisticio en condiciones absolutamente desfavorables cuando estratégicamente se hallaba aún a la ofensiva, ocupando parte del territorio francés. Recuerden, la insidiosa propaganda de los Espartaquistas, a Rosa Luxemburg, a aquel intento de revolución en Berlín que culminó en la salida del Káiser Guillermo a Holanda y la claudicación de Alemania.

¿Y cuál es nuestra retaguardia? No creo equivocarme si, más allá del espacio físico la centro en nuestra población, nuestro sistema de valores basado en nuestra historia en común y en el respeto a nuestras tradiciones. La igualdad entre los españoles y en la base de todo, la unidad de la patria.

Tanto SM el Rey, como la Ministra de Defensa ayer en la conmemoración de la Pascua Militar nos han convocado en torno a la lucha contra  terrorismo. “No escatimar esfuerzos contra el terrorismo”, nos decía el primer soldado de España. “El terrorismo puede cambiar de nombre, pero la amenaza permanece inalterada” aducía la ministra.  Hay que leer mucho entre líneas para dilucidar si nos piden que concentremos los magros  presupuestos de que disponen las FAS en este ámbito o porque otros no inquietan. La ministra ha ido un poco más allá, ensalza la lealtad de las FAS. Tiene toda la razón, aunque los soldados sabemos que la lealtad es una vía de doble dirección.

Nada nuevo, bajo el sol, dirán Vds. queridos lectores. Es el viejo aforismo “divide et impera” (divide y vencerás) que ha sido el fundamento de muchos reconocidos estrategas, desde Julio César pasando por Napoleón, y quizás esté en la mente de Al Zawahiri.  Nada nuevo bajo el sol, pues. Solo que ahora lo vemos mucho más cerca.

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